Cuando comencé mi formación como maquilladora allá por el siglo pasado, mi profesora
Anuska
(que entonces era una niña y ahora es una señora estupenda) nos
descubrió los secretos para revelar la verdadera belleza de un rostro (
maquillaje social y de audiovisuales) o para esconder y desfigurar todos sus rasgos (
fantasía y caracterización).
Llegados a este punto, todas habíamos visto en algún momento una
técnica que nos llamaba la atención, consistía en utilizar bases de
diferentes tonalidades para reestructurar los volúmenes faciales: hundir
pómulos, acortar barbillas, destacar mejillas …etc. Instamos a nuestra
profesora a que nos enseñara tan novedosa técnica y ella que siempre
estaba dispuesta para aclarar dudas, nos dio todas las indicaciones para
ubicar los pegotes de maquillaje estratégicamente. Entonces llegó la
gran revelación: “-
Esta es una técnica de caracterización, se utiliza en fotografía, cine o televisión desde hace muchos años“.
Aclaradas nuestras dudas dejamos la técnica “del pegote” para dar
rienda suelta a nuestros trabajos de fantasía y seguimos aplicando los
distintos tipos de maquillaje con toda la delicadeza del mundo para los
trabajos que se admiran en las distancias cortas.
Así que ya veis, si en los noventa el
contouring ya era
antiguo imaginad mi sorpresa al ver la locura desatada en las últimas
temporadas, tanto que se buscan nuevos términos para definirlo
dependiendo de la zona en la que se utilice (
mira en Vogue) .
Personalmente, me gusta sacar a la mujer que no se ve a simple vista, a
esa que piensa que es del montón cuando tiene los ojos más bonitos del
mundo. Siempre les digo a mis clientas :”-De donde no hay no se saca…” y
lo creo de verdad, a veces resaltar unos labios o iluminar una mirada
hace que el estado de ánimo de la persona cambie y esté dispuesta a ver
lo que realmente es, un bellezón.
Es por eso que hasta ahora he ignorado una moda que como todas supongo
será pasajera, pero reconozco que me ha llenado de alivio leer la
opinión de algunos grandes maquilladores también esta vez en la revista
Vogue
y reconocerme en sus palabras (salvando las distancias, por supuesto).
No me mal interpretes, me parece estupendo que el público siga todas las
modas y tendencias del mundo mundial, que las comparta en las redes y
que sea feliz emulando a la famosa de turno, pero como maquilladora
necesitaba dar mi opinión estrictamente profesional, que una cosa es
seguir las tendencias a pies juntillas porque te divierte y otra muy
distinta que como experta te quieran hacer comulgar con piedras de
molino.
Como os iba diciendo, que yo no lo haría, pero si os divierte utilizar
la técnica “del payaso” o la de “la mariposa” para momentos especiales
me parece perfecto, para gustos los colores a Dios gracias.